Mirando perfil de su compañero cerrando la puerta del vestuario.
Secándose él los pies sentado en el banco de madera insistentemente.
Odiando tanto la humedad entre los dedos como el aire que traía últimamente su camarada.
No queriendo preguntarle, no queriendo confirmar lo que creía mirándole
Pero a la vez siempre, últimante, quería preguntar no acertando en sus predicciones.
Queriendo que le engañara y guardara una sonrisa socarrona como las de antes.
Llenando pulmón de nadador.
Lanzando como contraseña al otro lado del vestuario la palabra:
Asintiendo y soltando la mochila que llevaba al hombro el otro contestó:
Plano corto del espejo de las duchas empañando al hombre que intenta apoyado al alféizar del lavabo
aclarar la nebulosa de las vigilias.


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