- conoces a esas perras?- Grazna el viejo Esbian. Repartiendo la mirada entre su compañero y el cartel que se despunta un poco por la lluvia sobre sus cabezas.
Un escupitajo es la respuesta de Garriot. - No te traen buenos recuerdos no viejo?- le sigue diciendo mientras se escapa el humo de los labios.
Los dos sentados en un banco de cemento en la puerta de un bar que puede llamarse La rueda, o el Asador en ninguno de los casos tiene nada que ver con lo que allí dentro se cuece.
Garriot no le mira por dos motivos. El primero porque quiere cambiar de conversación. Ha visto el cartel de esas bedettes de prostíbulo empapelando toda la ciudad. El segundo porque Esbian está a la derecha del gordo Garriot que ahora suda por el último trago de bebida. Garriot es cobarde y tuerto del ojo derecho, así que si quiere mirar a
su compadre tiene que girar todo su orondo cuerpo. Y no quiere hacerlo.
Garriot es un hombre de sudor lechoso y con demasiada lentitud. Ahora fuma fuera de la taberna con Esbian pero no es su amigo. Por eso toca ese tema.
Si lo conociera bien, nunca nombraría este tema. Si el gordo tuviera amigos sabrían que esas cabareteras le hicieron mucho daño. Que deberían pagar alguna vez. Alguna vez.
Desde aquella mañana no pasa un día sin que Garriot no se pregunte en cualquier momento o lugar al menos una vez qué habría pasado si no se hubiera cruzado su vida con aquella perra.
mientras saca el hornillo para hacer un café: ¿qué hubiera pasado si en vez de aparcar la furgoneta en doble fila del coche azul lo hubiera hecho uno adelante?
mientras se lava la cara y el cuello al levantarse ¿qué hubiera pasado si ella no hubiera estado dentro del coche pitando con su blusa desabotonada?
mientras baja las escaleras como si en vez de cuerpo puera un saco ¿qué hubiera pasado si él no le hubiera quiñado el ojo que ahora tiene vacío?
mientras quiere dormir :¿si no hubiera dicho un "tienes prisa Sugar"?
¿que hubiera pasado si la hermana de aquella Sacaojos no hubiera caído en las garras de akel hombre que sólo se desahoga cuando viola?
Un gancho de hierro para levantar alcantarillas tiene todas las respuestas.
Para callar el sonido de aquella punta dentro de su ojo Garriot normalmente tose una vez fuerte.
Para olvidar sus gritos de zorra! en el callejón de la calle Santa Lucía, intenta que una copa siempre esté cerca.
Pero sobre todo que nada lo altere. Ni una risa, ni un jadeo cercano , ni la voz de algún bocazas como Esbian ahora.
Porque si no, todo se amontona y Garriot tiene que huir corriendo al centro de sus miserias.

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