Una vez inventado el reflejo queda la inmensa tarea de dar a luz el original.
Se yergue y me acompaña sin su cuerpo.
Calma en tardes de paseo infinito.
Silencio en pasillos acristalados.
Ya tengo la copia con la ausencia del color.
Ya sé que algún día podré a partir de el oscuro, crear al real.
Así no tendré que dormir con un espejo clavado al techo.
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