De las yemas que cortaron me reinvento en copas destiladas en perfumes de metales.
Astillas de lo que fué nave que nunca zarpó.
Madera que no sera quicio de ventana de una casa que derrumban.
Talado que no crepitárá en hoguera de jeró asada.
Mecanismos que se salen del resorte y comienzan a quemarse con tintineos triposos.
Dolor. Lento como muela de juicio saliendo.
Sudor. Frío como pasillo de pobres.
Ardo en el silencio más hiriente.
La más grande.
La más grande.

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