Quedó en verdad impresionada cuando un cartero casi se estampa con una farola al mirarla.
-Será mi falda estampada?-
Caminando por la acera, las baldosas repliqueteaban.
-Será que mal asfaltada-
Intentó recordar desde cual de las ventanas aquel día se asomara.
Que mala suerte la suya y haber tropezao con una señora no discreta que la mano a la boca se llevaba.
Y finalmente, abochornada, mugió gruñendo en voz baja
mientras a la granja sus patas retornaban:
-Será que soy una vaca, obbiamente desubicada-
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