metí mi vida en una coraza para que los trajines
de este viaje sin amortiguación no me hirieran.
Pero me pesa mucho.
Por eso me descalzo y desabrocho y comparto a pleno pulmón todos los peligros.
Me gusta escuchar mi carcajada rebotando contra los bloques de la barriada
mientras cae una tarde cualquiera.
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