Viajes que deslucen el camino.
Recorridos que dejan al que lo camina sin brillo.
Cubiertos de hollín del tiempo que se ha perdido.
Aún de nuevo vuelven a recorrerlo, para no llegar nunca a ningún punto.
Viajeros de espirales .
Cobardes, desilando imágenes distorsionadas.
Divinas y disonantes estaciones en las que devorar una parte de lo que sería el final de línea.

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