miércoles, 18 de abril de 2012

cuevas de algodón

     Le conté el cuento en el que Marcelita encontraba a un caracol. El caracol le enseñó a protegerse del miedo de lo oscuro haciendo de sus mantas una concha en la que guarecerse. "Así -le dijo el caracol- el miedo se aburre y se va. Y tú dormirás tranquila hasta que llegue la mañana..."
 
Desde ese día, si me despierto por la noche, me hago una cueva sobre la cabeza con las mantas...
 
 
 
de tanto contar me creí mis cuentos
se hace tan pronto de mañana...

No hay comentarios:

Publicar un comentario