Antes de tender tuve tanta prisa que la suerte se quedó en resuello tras de mí.
Antes de lavar enseñé tanto los colmillos que a las hienas les parecí hermana.
Antes de aclarar me deslucieron tanto en saludos que me veo sin los brillos que fuí.
Y al tender me alejé por dos veces.
me olvidé la segunda de la verdad de aristas y buceé en la importancia de vivir.
La parí bajo los focos.
...mis ojos brillaron como después de polvos.
"Deja que mi kejío te arrastre como agarrado a dos yeguas desbocadas.
No tengas miedo. Yo también lo escucho.No tengas miedo. "
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