No abriré la puerta de aquel océano de lágrimas envueltas en papel de seda.
Ayer me desperté soñando en una canción que creí olvidada.
No se la pegaré a nadie. Es la canción de la miseria.
Antes quise lucha armada.
No disparé ni una sola vez palabras que sintiera.
Hoy quiero desrevolucionar ,recontraformar el mundo.
Uniendo los pétalos de todos los ramos que me dieron formé un pais.
Para ser extranjera que llega y respira como si llegara a su casa.
No vendrá la insidiosa gana de estar por encima de nadie.
Es mi casa. Akí no se hace lo que yo mande.
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