... Y cuando nadie lo imaginaba, cuando no era conveniente, cuando nadie la esperaba, sin preceder nauseas, sin elaborar consecuencias, sin esperar ser conveniente, sin agotar las reservas, sin gritos, sin causa y sin quedar bien ni ser elegante.
¡BUM! y la bomba de rasmia agotó toda delicadeza posible...
es hora de comenzar de nuevo a tejer mentiras... para escalar la peana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario